Presentación Rostro y filosofía de América Latina

Posted in Sin categoría on 18/10/2012 by unaventanaediciones

El próximo miércoles 24 de octubre a las 19.30 hs se presentará en la feria del libro de Mendoza Rostro y filosofía de América latina de Arturo Roig. La misma estará cargo de Adriana Arpini y Dante Ramaglia.

Los esperamos!!Imagen

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Hasta siempre a Arturo Andrés Roig

Posted in Contracorriente on 05/05/2012 by unaventanaediciones

Nota aparecida el 4/5/12 en Página/12

EL FALLECIMIENTO DEL FILOSOFO E HISTORIADOR ARTURO ANDRES ROIG

UN MAESTRO DE GENERACIONES

El autor de Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano falleció a los 89 años en Mendoza, donde la Universidad Nacional de Cuyo dispuso 48 horas de duelo. En esta página, Horacio González y Norma Giarracca recuerdan a Roig y destacan su legado.

Horacio González *

Roig, filósofo latinoamericano

Arturo Andrés Roig, fallecido en la provincia de Mendoza el lunes pasado, mantuvo hasta el final la llama viva del pensamiento latinoamericano. Difícil conmensurar lo que significa exactamente esta noción. Roig la heredó de sus trabajos sobre el primer Alberdi, pero también de sus estudios de ontología y filosofía antigua en la Sorbona, en años que ya parecen muy lejanos. Formó una innumerable cantidad de profesores y discípulos, y su vasta tarea con epicentro en Mendoza se irradió por todo el continente. El latinoamericanismo tuvo su momento de expansión en la historia de las ideas del siglo XX cuando se alió a la filosofía y la teología de la liberación. Roig discutía explícita o implícitamente con Dilthey, Nietzsche o Heidegger, y elabora lo que hoy podríamos considerar una completa antropología filosófica de la praxis política latinoamericana.

Así lo atestigua su libro clásico Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano, de comienzos de los años ’80, quizá la obra nuclear de su enorme producción. Revisó con un impulso heredado de otras discusiones, pero en él servidas por agregados efectivamente autónomos de razones, la filosofía hegeliana de la que tomó el profundo fragmento sobre el amo y el esclavo, rechazando su fallida construcción sobre la “falta de historicidad” en las nuevas tierras americanas. Erudito amable, condescendiente con todas las implicancias del juego de las ideas, supo rescatar para el gran cuadro del pensamiento emancipador obras relativamente ignoradas por el lector argentino, como la del filósofo uruguayo Vaz Ferreira, y con suma perspicacia examinó las teorías del relato folklórico del gran lingüista ruso Propp, para desplegarlas de una manera no diversa, pero sí deslizada hacia sus intereses historicistas, y dejar la noción de latinoamericanismo en un estado más apropiado para construir horizontes críticos de trabajo intelectual.

No fue indiferente a ningún programa de lectura, pues por un lado seguía con interés, pero no con pleitesía los pasos del filósofo mexicano Leopoldo Zea, por otro lado era capaz de incorporar el pensamiento de Marx sin esquemas prefijados, sino ligados a una dialéctica autoral, suavemente interferida por Nietzsche, en la que depositó la esperanza de construir un pensamiento nuevo para nuestros países. Del pensamiento argentino le interesó tanto su aspecto folklórico como su inclinación universal, y en ese cruce dramático deseó anclar su larga tarea. Su libro Los krausistas argentinos devela las raíces conocidas y a la vez olvidadas del Partido Radical. Colocar esta atípica corriente de ideas ante su “destino latinoamericano” –todavía el presidente Alfonsín llega a citarla en su famoso Discurso de Parque Norte– fue una de las tantas tareas que se propuso Arturo Andrés Roig, y quizás él mismo la heredara al hacer presidir su profusa jornada intelectual por una pedagogía y una ética profesoral consideradas como una “oración laica”.

* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.

Norma Giarracca *

Pasión por el conocimiento

Arturo Roig nació en Mendoza en 1922 y falleció el 30 de abril último en su provincia natal. Fue uno de los intelectuales argentinos de mayor reconocimiento internacional; existen tesis doctorales en Europa y muchos libros en varios países dedicados a su obra. Entre sus más de 30 libros, inmensa cantidad de artículos en revistas y libros, nacionales y extranjeros, se cuentan Breve historia intelectual de Mendoza (1966), con prólogo de Bernardo Canal Feijóo; Los krausistas argentinos (1969), Platón o la filosofía como libertad y expectativa (1972), Filosofía, universidad y filósofos en América Latina (1981), Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano (1981) –reeditado en 2009 por Una Ventana–, Bolivarismo y filosofía latinoamericana (1984), Rostro y filosofía de América Latina (1993), El pensamiento latinoamericano y su aventura (1994) y Mendoza en sus letras y sus ideas (2005 y 2009).

Desde el regreso a la democracia en 1984, cuando volvió del exilio, eligió como lugar de trabajo el Centro Científico Tecnológico (Cricyt-Mendoza, en aquella época), dependiente del Conicet, y fue su primer director en esa etapa de reconstrucción de la ciencia y sus instituciones. Dentro de sus amplias preocupaciones siempre habían estado los modos de organización de la docencia y la investigación. Un excelente trabajo sobre las razones para optar en estas instituciones por la organización por “áreas” interdisciplinarias, que había comenzado a pensar y escribir en 1973, encontraría su forma final en 1998: La universidad hacia la democracia. Bases doctrinarias e históricas para la constitución de una pedagogía participativa. El Instituto Gino Germani de la UBA le debe su organización por “áreas” a este gran visionario; cuando se lo pedimos no dudó en dedicar su tiempo para conversar la propuesta con los investigadores fundadores de la institución. En aquel viejo petit hotel de la calle Callao, antes de la reunión, él nos hizo un paseo cultural por el edifico y nos mostró, como hace un arqueólogo, maravillosos detalles que nosotros no habíamos visto nunca.

En esos años ’80, cuando fue director del centro mendocino y lo conocimos, pudimos apreciar su tremenda capacidad de organización y gestión científica pero, además, su calidad humana que atravesaba todas sus ocupaciones y preocupaciones. Una de las primeras cosas que solucionó en el Cricyt fue una demanda de las empleadas y becarias de la institución: construir una guardería para solucionar los problemas de las madres trabajadoras. Las convocó a todas y en pocos meses se lograba una guardería modelo. Un viejo empleado de la institución comentó que sólo el doctor Arturo Roig era capaz de convocar lo mejor de cada uno y ponerlo en función de un proyecto colectivo. Y lo hacía en forma democrática y con sencillez. No obstante, su pasión fue la generación de conocimiento y siempre volvió allí.

Su pensamiento y sus ideas acerca de América latina fueron pioneros en los estudios tendientes a reflexionar desde nuestra propia mirada los períodos poscoloniales; lo que hoy se conoce como “estudios decoloniales” o también “estudios poscoloniales”. Su muerte es una pérdida para el pensamiento, en particular para el latinoamericano, y es una gran pérdida para todos aquellos que tuvimos el privilegio de conocerlo. Aunque lo sabíamos anciano y lejos de esta ciudad de Buenos Aires, su presencia, las posibilidades de verlo y charlar aunque sólo fuera de vez en cuando, alimentaban entusiasmos y esperanzas. Nuestro abrazo a su familia. Lo extrañaremos, Maestro.

* Socióloga, Instituto Gino Germani (UBA).

Presentación, Bicentenarios (otros)

Posted in Sin categoría on 22/07/2011 by unaventanaediciones

Bicentenarios (otros), transiciones y resistencias

Posted in Contracorriente on 16/07/2011 by unaventanaediciones

Bicentenarios (otros), transiciones y resistencias Comp. NORMA GIARRACCA

Walter Mignolo- Hugo Blanco- Gustavo Esteva- Andrès Carrasco- Walter Porto Gonçalves-  Carlos Vacaflores- Raúl Zibechi -Norma Fernández- Claudio Garrott-Norma Giarracca- Gustavo González- Gisela Hadad- Pilar Lizárraga- Javier Lorca- Horacio Machado Aráoz- Gabriela Massuh- Adriana Milán- Jorge Montenegro-Elena Picasso- Gabriela Romano- Julia Roth- David Sarapura-Miguel Teubal- Celeste Castro García

En este libro nos encontramos con variadas muestras de las batallas epistémicas de nuestra época. En tanto que el volumen fija su atención en los bicentenarios, es parte de los procesos globales en los cuales el saber y el conocimiento ya no pueden ser controlados por quienes lo hacen con la autoridad política y económica. Nos encontramos además y fundamentalmente, con formas de análisis y de argumentación, a la vez que categorías de pensamiento no ya subsidiarios del saber hegemónico  de derecha y de izquierda, sino de procesos que retoman y continúan los reclamos  intelectuales surgidos durante la guerra fría, desde el Caribe inglés a Irán, desde la Conferencia de Bandung hasta las teoría de la dependencia y la teología de la liberación en América del Sur: pensamiento independiente y de liberación descolonial.

WALTER MIGNOLO

Común denominador de los aportes que reúne este libro es la necesidad de ubicarnos, “situarnos”, producir “otras” miradas, “otros” bicentenarios que nos permitan superar la naturalización de la herencia que se empeña en que no podamos distinguir la matriz colonial que todavía hoy portamos como marca de las relaciones hegemónicas, en las miradas, en los cuerpos, en los modos de concebir la reproducción material de la vida. Encontramos en estas páginas los muchos sentidos que los bicentenarios de la independencia de Europa, habilitan para la reflexión sobre toda Nuestra América y, en particular, sobre la Argentina, Bolivia, México y Brasil; también una aguda desactivación crítica acerca del famoso “desarrollo” y las resistencias de territorios y poblaciones en peligro de despojo como Bagua (Perú), Andalgalá, Chilecito–Famatina y Campana Mahuida (Argentina) sí como la heroica resistencia de la Nación Mapuche de ambos lados de la cordillera.

NORMA GIARRACCA

Novedades

Posted in Sin categoría on 04/03/2011 by unaventanaediciones

Para este año tenemos:

Colección contracorriente

Trama telúrica implícita. Etnohistoria latinoamericana. Reencuentro con las experiencias revolucionarias de José Ingenieros, Felipe Carrillo Puerto y otros de José Luis D´amato, en coedición con Milena Caserola.

Los bicentenarios. Coomp. Norma Giarraca. 

Rostro y filosofía de América Latina de Arturo Roig

pronto tendremos más novedades!!!

Este viernes podemos brindar juntos

Posted in Prosas Profanas on 04/11/2010 by unaventanaediciones

En palabras de Levín:

Este viernes 5 de noviembre se presenta el Quinteto, en nuestra casa Pacha (Por favor interesados contactarse con unaventanaediciones@gmail.com)
El monstruo de diez brazos abre las puertas de su organismo y pretende compartir con gusto sus mecanismos internos.
No sabemos bien qué va a pasar, ni cómo.
Pero hay algunas certezas oscilantes: textos en vivo, música, cocina de pos y entreguerra, tragos, libros y discos en venta, invitados y sorpresas (?).
Todos invitados a participar, desde adentro o desde donde cada uno lo prefiera.
Arrancamos a las 21 hs.
Vamos a ver qué (nos) pasa.
 
Nos esperamos.

Reseña para el Quinteto de Bazar Americano

Posted in Prosas Profanas on 12/10/2010 by unaventanaediciones

Paula Tomassoni

Una nueva versión del colectivo

Sobre: La fiesta de la narrativa, de Facundo Gorostiza, Federico Levín , Ignacio Molina, Lucas “Funes” Olivera y Ricardo Romero, Buenos Aires, Una ventana ediciones, 2010.

El paso dado de escribir a ser escritor no es un movimiento ingenuo. La puesta en circulación de una obra y de un nombre de autor implica la construcción de una imagen que se definirá por distintas tensiones, idas y vueltas dentro del campo cultural en el que se inscribe. La conciencia del poder que cada persona que escribe tiene en relación a esa construcción de la imagen de escritor varía: se oculta o se expresa más o menos sinceramente. En el caso de El quinteto de la muerte (autor colectivo del libro que nos ocupa) aparece explícito casi a modo de manifiesto.

La fiesta de la narrativa es un volumen compuesto de relatos y piezas musicales. Sus autores, cinco amigos: Facundo Gorostiza, Federico Levín, Ignacio Molina, Lucas “Funes” Oliveira y Ricardo Romero, quienes se autodenominan El quinteto de la muerte (excepto cuando Federico Levín escribe una carta a Fausto, el hijo de Ignacio Molina: entonces nombra al grupo como El quinteto de la vida).

Antes de los relatos y las partituras y a título de “Lo que somos” y “Lo que pasó” una voz colectiva explica la experiencia. Este quinteto de artistas tañe su música y lee sus obras en encuentros con público, a los que describen no como teatrales sino como festivos, aunque los recursos que usan se parecen bastante a una puesta en escena trasponiendo la dimensión única que atrapa a la literatura: provocan olores cocinando alimentos sobre una sartén caliente o muestran a un autor leyendo su obra empapado, porque sus personajes están bajo un diluvio.

El Quinteto está compuesto por cuatro escritores y un músico (Facundo Gorostiza), quien participa de la publicación con las partituras de sus composiciones. Esta decisión ha convertido mi lectura también en una experiencia necesariamente colectiva: yo no leo música, por lo que tuve que pedirle a un amigo con esas habilidades que lo hiciera para mí. Sólo así pude recorrer el libro entero, que se abre de este modo en sus posibilidades interpretativas, trascendiendo los límites materiales de la publicación.

Como agentes de una comunidad nunca construimos sentido desde el vacío ni el interior absoluto. En nuestros mecanismos de lectura e interpretación intervienen aspectos culturales que nos identifican y nos ubican en coordenadas más amplias que nuestra propia individualidad. Experiencias como la de este libro trabajan haciendo explícita y dándole forma concreta a la comunidad que implica la expresión artística. La imagen es una fiesta como lugar de encuentro de artistas y receptores, en la que la invitada de honor es ni más ni menos que la narrativa.

Aunque digan tener distintas estéticas, los relatos se parecen bastante, sobre todo a partir del narrador autobiográfico que analiza el mundo circundante atravesando con su singular mirada diferentes aspectos: un viaje cargado de personajes extraños, la familia, el nacimiento del primer hijo. Quizás el que se distancia es “El cartógrafo”, de Ricardo Romero, ubicado último en el orden de la antología. En este cuento se construye un espacio (La Ruta) literario, y una atmósfera en tensión con mujeres que son el sonido del viento.

Los relatos son antecedidos siempre por una partitura de Gorostiza: “Adiós, adiós”, “Mickey Munra y el círculo de arroz”, “Señora que baila” y “Marioneta Blanchard”. La primera historia se titula “Valle hermoso” y su autor es Oliveira. Un joven escritor narra la experiencia de un viaje por Córdoba junto a su novia Lunita. Se superponen en su construcción ciertos tópicos recurrentes: minuciosas descripciones localistas (“no pude pensar en otra cosa que en chinchulines con limón y vinagre”, “Cada tanto se filtra Luis Miguel o David Bisbal”); personajes o situaciones sorprendentes (“Supusimos que sería perrita porque no tenía miembro. Una suposición un tanto prejuiciosa, diría Cristina de la K.Y un poco equivocada, pensamos un rato después, cuando vimos que Cristina de la K -así la bautizamos- se montó a la perra medio bizca”); referencias y reflexiones respecto a temas del contexto del autor (“Y con el conflicto agrario y los cortes de ruta…”, “Me acordé de Colombia Vive, el documental sobre los últimos treinta años de vida política colombiana”, “¿Sabías que Lula tuvo que transar con el FMI antes de ser presidente?”); diálogos amorosos (“-Vos necesitás otra cosa papito. -¿Te parece? –Fijate. Para lo que necesites, guapo”). Una historia de pueblo oída como al pasar ocupa el pensamiento de este personaje-escritor que quiere, por un lado dar cuenta de ella en su literatura, y por otro averiguar más datos sobre eso que le contaron con un afán aparentemente justiciero. Los personajes se meten en sus sueños, los planos se confunden, y en una pesadilla en la que Lunita es de arena y se deshace, él se tira por la ventana para aparecer un cuadro más tarde inmóvil y con la cara sobre el cemento, pero ya no en el sueño.

Las historias siguientes son de Levín y su título es “Lo desconocido es la parte de alguna mosca”. Son relatos breves con giros que los alejan del registro referencial introduciendo circunstancias inexplicables en escenarios cotidianos, como que en un bar el personaje se saque sus brazos y los cuelgue aquí o allá, o que a su hermana se le caiga la nariz mientras come un sándwich de miga. También en este caso puede reconocerse con facilidad el autor en el narrador. Entre el resto de los personajes suele aparecer la familia: el abuelo, los padres, su hermana, la mamá de un amigo. Un sesgo distintivo de estos textos es la apuesta a usar las palabras de un modo mayormente reconocible en otros géneros, con rima o ritmo poco comunes en la prosa:
“Un místico diría: `Estaré tomando vino, pero será blanco´.
Lo miramos: las moscas de la pared duermen sus sueños diminutos.
Los nenes –concluye.
Los nenes toman vino blanco”

“Fausto” de Ignacio Molina, narra escenas del nacimiento de su hijo, desde que llevó a parir a su mujer embarazada hasta que el pequeño Fausto tenía dos o tres años. Él llama “crónica” a esta suerte de diario de padre primerizo que intercala entre sus testimonios la carta (ya mencionada) de Levín. Expresa reflexiones sobre hacerse adulto y ser padre, y a través de ellas juicios y opiniones de la sociedad y sus costumbres: “Todos los días, a la hora en que en las casas suena la música de Telenoche, yo camino con mi hijo por la calle. Él a veces va a upa, otras a caballito y otras a pie.” Hay, al igual que en los relatos anteriores, un recorrido entre descripciones localistas que definen un ambiente a partir de referencias a la cotidianeidad del autor (marcas comerciales, objetos, hábitos) y personajes pintorescos. La autorreferencialidad a su tarea de escritor aparece en este caso en relación a la recepción de su obra: hay un personaje que ha leído su libro, y lo comenta: “Interesantísimo. Te felicito… Retrata muy bien la juventud de hoy…”

Como anticipé, “El cartógrafo”, de Ricardo Romero, el último de los relatos, resulta el más literario en términos de construcción. Si bien el narrador es también una primera persona autorreferencial, en este caso la mediación de la literatura hace de él un personaje. El cuento es más equilibrado, la atmósfera propuesta está mejor lograda, se construye una distancia que, a mi juicio, juega a favor de la literatura. En otras palabras, el autor se corre a sí mismo del primer plano para poner en él un personaje que lo representa. No deja de haber, sin embargo, una galería de personajes previsibles que aparecen también acá como “pintorescos”: la prostituta linda que odia a los hombres pero ama al único que no le presta atención; “Rómulo”, el dueño de un taller mecánico llamado “Roma”, que vive con un perro llamado… “Remo”.

Los escritores de este libro se sienten (aunque dudan) escritores jóvenes. Creo que lo son. En los cuentos abundan marcas de juventud: el lenguaje vulgar que quema y es liberado impulsivamente, el acento sobre “lo literario”, giros fantásticos en historias realistas plagadas de referencias.

Menos en el último caso que en los anteriores, estos autores proponen una lectura del mundo a partir del sí mismo literario que construyen, que hace sistema con el sí mismo definido en la presentación. Casi una bandera izada sobre los despojos de una sociedad que dicen alienada, irreflexiva, competitiva y ventajera, sobre la que ellos y su propuesta se levantarían como lo distinto, como lo mejor.

Dentro de “Lo que somos” se definen desde la diferencia de lo que yo llamaría “lo que hay”: no los une “una estética literaria, ni temáticas ni estilos similares”, se paran “no desde la altura y la distancia”, combaten “cualquier modo de solemnidad”, trabajan por “la caída de la pose y el cinismo”. El cimiento de esta experiencia es una sólida amistad que, al igual que la experiencia artística misma, es presentada como una apuesta de máxima:
“En una sociedad fragmentada, desarticulada, donde las relaciones personales suelen estar mediadas por el poder o la funcionalidad económica, la ilusión de la comunicación total y global margina y aísla más que lo que reúne. La amistad es una decisión arriesgada, incluso un poco anacrónica. Y en un campo cultural en el que priman la casta y las jerarquías, el lobby y el tráfico de influencias, donde no se necesita al otro más que para reafirmar el ego personal, y donde el discurso público es sólo una forma de posicionar el nombre propio, la amistad es una aventura política.”

Como definición, el autoelogio de una propuesta que, según sus propias expresiones, no puede definirse pero se eleva por sobre ese otro mundo que es sordo y es mudo, pensado desde el estereotipo y el prejuicio al que necesariamente lleva la generalización. Tomando como ejemplo la cita hecha del texto de Molina, mientras él camina con su hijo por las noches, en las casas (¿todas?) suena Telenoche. Él y su hijo se descubren por oposición a un mundo homogéneo. Paralelamente, El quinteto de la muerte da como certera la existencia de un campo cultural al que desdeñan pero en el que necesaria y ambiguamente este libro y esta reseña se inscriben.

Es probable que, del mismo modo que un guión de cine o una obra de teatro no dan cuenta sino vagamente de la película o del espectáculo, este volumen refleje sólo tangencialmente su verdadera propuesta: las fiestas de la narrativa, esos encuentros en los que las estrellas son las historias, y no sus autores. Sería interesante poder leer estos textos en ese contexto festivo para el que fueron pensados. En lo que respecta a esta publicación, es una convocatoria esquiva. La división propuesta entre lo bueno y lo malo me resulta algo fundamentalista y me deja seguramente mal parada. Tal vez por eso, aunque el título del libro me invita a una fiesta, en la tapa hay una botella de vino con cinco copas (¿dónde está la mía?). Entonces, no puedo apropiarme del todo de esta experiencia. Me queda: la certeza de que alguien lo está intentando, de que yo lo intento en consecuencia, de que, en definitiva, algo está pasando.

http://www.bazaramericano.com/resenas/articulos/tomassoni_quinteto.htm
(Actualización octubre-noviembre 2010/ BazarAmericano)